El gran amor de mi vida era cada vez más "GRANDE, ROMÁNTICO Y MARAVILLOSO". Comenzaba a complacerme, yendo a bailar conmigo a las fiestas en la plaza del pueblo, donde cada fin de semana "Armonía del Cauto" nos regalaba tardes y noches encantadoras, yo no olvidaba mis intensas jornadas vanvaneras en mi Habana querida, pero con tanto amor mi vida se llenaba de baile y de música. Él era todo lo que yo necesitaba para ser feliz.
En mis primeras escenas de amor, yo recitaba mi vida entre las baladas que gustaban a mis hermanas y de mis preferidas se encargó un artista que me cautivó, JOSÉ JOSÉ, a quien toda América ama y llama "el príncipe de la canción".
He adorado a este artista como parte muy importante de mí, porque él describía mi vida, mis sentimientos, este hombre bueno armonizaba mi existencia más que Los Van Van, porque sus canciones me acompañaron desde que conocí el amor; y tanto que, aunque hubiese sido feliz, lo conservaría como mi más fiel preferencia por la canción romántica... ¡hasta me juré inscribir con su nombre al hijo que tuviera, a quien soñaba ponerle José Guillermo!

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